Qué hacer si te ataca un perro: guía para defenderse

Los perros son conocidos por ser animales fieles y amigables. No obstante, a veces pueden volverse realmente agresivos. Una situación así puede resultar aterradora y puede que nuestra forma de actuar alimente su agresividad. Por eso es bueno saber cómo defenderse ante un posible ataque de perro.

Así podremos evitarlo o minimizar las consecuencias. Sin duda, esta información debe formar parte de tu manual de supervivencia urbana.

Ataque de perro: consejos para evitarlo

En la mayoría de casos es posible evitar el ataque de un perro ya que, por lo general, no agreden sin causa. Si te encuentras con un ejemplar agresivo, sigue los siguientes consejos:

Evita el contacto visual

Para muchas especies animales, el contacto visual es sinónimo de desafío. En ocasiones, el miedo puede paralizar a las personas y hace que no puedan quitarle la vista de encima al perro, lo que es totalmente contraproducente.

Por eso, si te encuentras cerca de un cánido agresivo no es recomendable que lo mires fijamente. Si quieres conocer su posición, desvía tu mirada hacia arriba, abajo o a un lado de su cuerpo, de modo que puedas verlo con tu visión periférica.

No corras ni le des la espalda

Una respuesta intuitiva ante el miedo es correr. Sin embargo, esto solo activará su instinto cazador. El animal empezará a mirarte como a una presa, propiciando su ataque.

Es posible que solo quiera un poco de entretenimiento y diversión e incluso que crea que estás jugando con él. En todo caso, ten en cuenta que aunque estés en buena forma física, va a correr más rápido que tú. Así que evita en la medida de lo posible darle la espalda y correr.

Mantén la calma

Mantener la calma es fundamental ante un ejemplar agresivo. En ocasiones, su agresividad se esfuma por completo cuando observa tu actitud de tranquilidad y confianza.

¿Has escuchado la frase “los perros huelen el miedo”? Lo que sucede es que, al entrar en pánico y mostrar nerviosismo, el can interpreta tu actitud como una amenaza. Por eso, las posibilidades de un ataque aumentan considerablemente.

Evita movimientos bruscos

Los movimientos bruscos también pueden ser interpretados por el animal como una posible amenaza. Adopta una postura quieta y erguida. Es posible que se acerque a ti solo para jugar, aunque de una manera muy impetuosa.

Protege tu cara, cuello e ingle

Estas son las partes más sensibles de tu cuerpo y las que suelen atacar los perros. Una mordida en un brazo siempre será menos grave que en alguna de estas partes. Por eso, usa un brazo para cubrir tu región abdominal y el otro para proteger tu cara y cuello.

Evitar pasar por zonas de perros peligrosos

Algunos ejemplares pueden ser muy territoriales. Por eso, se ponen a la defensiva cuando los extraños invaden su espacio. Por ello, evita toda zona en donde convivan razas potencialmente peligrosas.

Presta siempre atención a tu entorno

Mantente alerta en todo momento y presta atención a tu entorno. Aunque los ataques de perros no suelen ser habituales, busca objetos a tu alrededor con los que pudieras defenderte en caso de ataque.

Cómo defenderse de un perro: trucos y técnicas para sobrevivir a un ataque

En caso de un eventual ataque, no te quedarán más opciones que defenderte. Existen muchas técnicas y su eficacia dependerá de la situación concreta. Veamos cuáles son los mejores métodos para saber cómo defenderse de un perro:

Utiliza algún objeto para que lo muerda

Si tienes a la mano algún objeto que el perro pueda morder, como una sudadera, chaqueta o mochila, procura defenderte con ello. Cuando te ataque, morderá el objeto, dándote la oportunidad de escapar.

En caso de que tengas algo que al animal le interese, lánzalo. Una vez se centre en ello, podrás huir.

Bloquea con el brazo

Podrás bloquear el ataque de un perro con un brazo. Aunque puede lanzarse a morder tus piernas, el abdomen o la cara, es preferible que se lance a tu brazo. Esto te permitirá tener un poco más de control, evitarás lesiones peligrosas y podrás contraatacar con tus piernas o con el brazo libre.

Para aplicar esta técnica, coloca la extremidad más hábil delante y deja la menos dominante detrás.

Levanta los brazos y grita

Otro método recomendado por los expertos en seguridad es realizar una técnica similar a la empleada para alejar a los osos. Es tan simple como levantar tus brazos en alto y gritar. La idea es que aparentes ser lo más grande posible y que así el perro cese en su intención de atacar.

Es importante mover los brazos lo más rápido posible y tenerlos lo más alto que puedas. Ten en cuenta que este método no siempre funciona, ya sea por el tipo de perro, la situación o tus propias limitaciones físicas.

No te muevas

Si no sabes muy bien cómo actuar, otro consejo es no moverse. Así el animal no se sentirá amenazado y seguramente evitarás el ataque. Es imprescindible no mostrar ninguna alteración por nuestra parte, por muy tensa que sea la situación.

En algunos casos, hay perros muy efusivos que solamente quieren jugar. Si reaccionamos con movimientos bruscos, es probable que se sientan amenazados y pasen de querer jugar a defenderse y atacar.

Defensa física

En caso de que el perro ataque no te quedará más remedio que defenderte y pelear. Ten en cuenta que los ejemplares de tamaño mediano pueden causar heridas graves. Sé muy precavido.

Si tienes que golpearle, lo ideal es hacerlo con tus piernas de forma constante en su nariz, garganta, costillas o parte posterior de la cabeza. Algunos objetos, como palos o piedras, pueden serte muy útiles para golpear y debilitar al animal. En la medida de lo posible, mantén su hocico a una distancia segura.

Trata de mantenerte de pie, ya que si el can consigue derribarte quedarás en una posición muy comprometida. Si te has caído, la posición de mayor protección es la de croqueta con las rodillas encogidas, manos sobre el cuello y cara cubierta. Estando en esta posición intenta rodar para alejarte del animal.

Qué hacer después de haber sido atacado por un perro

Es probable que después de haber sido atacado por un perro te encuentres en estado de shock y no sepas qué hacer. Aquí te explicamos 3 pasos indispensables después de un ataque:

Cura bien tus heridas

Cuidar tu integridad física debe ser tu prioridad. Por eso, verifica todas tus heridas y, si es posible, aplica los primeros auxilios. Recuerda que incluso una pequeña mordedura puede infectarse. Por ello, lo más recomendable es:

  • Limpiar la herida a conciencia con agua y jabón.
  • Si sangra un poco, aplica una suave presión con un paño limpio. Si después de un rato no deja de sangrar, acude inmediatamente al hospital.
  • Cubre la herida para que no se infecte hasta que recibas atención médica.

Para ampliar sobre este tema, echa un vistazo a nuestra guía de primeros auxilios básicos y a estos artículos:

Avisa a las autoridades competentes

Lo que te ha sucedido a ti, bien le podría pasar a otra persona. Por eso, es importante denunciar el hecho ante las autoridades competentes. Ellos tomarán las medidas pertinentes.

Si el perro tiene dueño, este podría ser multado e incluso obligado a pagarte una indemnización por los daños y secuelas causados.

Acude a un centro médico lo antes posible

Aunque consideres que no tienes heridas graves, acude rápidamente a un centro médico. En urgencias podrán realizarte una evaluación general. A pesar de que la herida no parezca grave o estar infectada, no sabes si el perro que te ha mordido tenía la rabia u otra enfermedad contagiosa.

¿Cuándo atacan los perros?

Los perros no suelen ser animales agresivos. De hecho, cuando un cánido reacciona de manera agresiva suele existir una causa o detonante. Veamos a continuación los factores que pueden desencadenar el ataque:

  • Por depredación hacia algún estímulo: Es posible ver a canes perseguir motos, coches e incluso bicicletas. Estos estímulos activan su instinto depredador y pueden provocar un ataque. No te preocupes, la mayoría de las veces solo ladran.
  • Por protección del territorio: Algunas razas tienen personalidades territoriales y dominantes. El can podrá atacar si considera que un intruso se está acercando demasiado.
  • Poca socialización: Estos animales aprenden a socializar con otras mascotas y con las personas. Por ello es necesario que sus dueños favorezcan una correcta socialización desde cachorros. Una mascota sin socialización será más insegura y más propensa a atacar. Paséalos constantemente y permíteles interactuar con su entorno.
  • Enfermedades: Si siente mucho malestar, las probabilidades de que se comporte de manera violenta aumentan. Es posible que no quiera que nadie se le acerque.
  • Malas experiencias: Aquellos que han sufrido maltrato son más propensos a atacar. Así se protegen de un posible peligro.
  • Por instinto maternal: Las hembras se vuelven más agresivas cuando están esperando cachorros o cuando acaban de tenerlos. Este comportamiento tiene la finalidad de proteger a sus crías, algo muy común en todos los mamíferos.
  • Por comida: Si está comiendo y considera que alguien les quiere robar de su cuenco, pueden atacar. Esta reacción de defensa es heredada de sus ancestros, los lobos.

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Víctor Collado

Autor y Editor de Noreste Club

Desde la infancia practicando kárate. Me apasionan las artes marciales, la autodefensa ante cualquier situación y los deportes de alto riesgo. Experto en técnicas de supervivencia.

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